En la sanidad pública la urgencia se paga por horas, y seguro que muchos, si pudieran, pondrían el pago por paciente visto para que los médicos trabajen más rápido. Pues ojo, te presento un resultado contraintuitivo de Annals of Emergency Medicine.
Entre 2019 y 2024, parte de las 167 urgencias atendidas por US Acute Care Solutions, un grupo de médicos de urgencias de Estados Unidos, pasaron del pago por hora al pago por actividad, y los autores las compararon con las que siguieron igual. No cambió nada medible. Ni los pacientes vistos por hora, ni los que se iban sin ser atendidos, ni la estancia, ni siquiera lo facturado por paciente, que es lo primero que uno esperaría ver subir. Ocho de los once autores trabajan para el propio grupo, así que hay que leerlo con cautela.
Pensándolo bien, en urgencias manda el flujo. El médico no decide cuántos pacientes llegan ni a qué ritmo salen, y no puede ver a más si no hay box libre o si los ingresados esperan una cama. Ser más productivo no parece estar en manos del médico, por muy incentivado que esté.
Lo que sí ha movido los tiempos es pagar al hospital y no al médico. Ontario empezó en 2008 a pagar a sus hospitales por acortar la estancia en urgencias, y en los primeros que entraron, los ingresados que más esperaban pasaron casi cuatro horas menos en urgencias, sin que empeorara la mortalidad. La dificultad de urgencias parece un fallo de organización, no del médico, y solo se arregla incentivando a la organización para que destine los recursos donde más sentido tienen.
No te preocupes, no se me ha pasado que se han convocado elecciones. La disolución de las Cortes deja en el cajón el Estatuto Marco y la Ley del Medicamento, como recoge bien Redacción Médica. La vivienda se ha comido la agenda, también la sanitaria, y está por ver que la campaña deje sitio para algo más.



