La cifra de esta semana tiene una trampa grande. La OMS publicó la semana pasada su primer informe anual sobre plantillas sanitarias y el titular es serio. Faltarán 11 millones de profesionales en el mundo en 2030, de los cuales 950.000 en Europa. Casi uno de cada cuatro médicos del planeta ha pasado ya los 55 años, y en los países ricos es casi uno de cada tres. La OMS lo llama la crisis oculta.
España parece el ejemplo de manual. El INE publicó que el 28% de nuestros médicos colegiados tiene 65 años o más, casi el doble que hace diez años. Suena a catástrofe inminente, solo que no dice lo que parece.
El INE cuenta colegiados y advierte de que su estadística no distingue entre quien ejerce y quien no. Un médico que se jubiló hace ocho años sigue colegiado, entre otras cosas porque la colegiación es lo que le permite seguir recetando a su familia o hacer un peritaje. Ese 28% no es una plantilla a punto de irse, es una cola de gente que ya se fue y sigue en la lista.
Parece que el Ministerio de Sanidad se dio cuenta y en su informe de oferta y necesidad de especialistas hasta 2035, estima justo lo contrario, el proceso de rejuvenecimiento de la profesión. Los especialistas en activo de 60 a 65 años son hoy el 16,6% y serán el 9,3% en 2035. Los mayores de 65 en activo son el 0,4% (no el 28%).
Buena noticia para nuestro país, pero no pensemos que el asunto está totalmente resuelto. Que el relevo llegue no significa que llegue donde hace falta. Medicina de familia es el caso de siempre, y por eso el Gobierno tuvo que inventar en 2022 la jubilación demorada, que permite cobrar hasta el 75% de la pensión y seguir trabajando.
Parece que vamos por mejor camino que el resto del mundo.





